Los «ríos atmosféricos» inundaron Estados Unidos, en la Tailandia tropical se registraron pilares de luz, el volcán Puracé en Colombia muestra una actividad elevada, y en Brasil un ciclón extratropical arrancó techos de viviendas y se cobró vidas humanas. No es ciencia ficción: es nuestra realidad actual, que la ciencia ya no puede ignorar. Tormentas sin precedentes, cantidades gigantescas de precipitaciones, actividad sísmica récord y muchas otras anomalías climáticas indican que los desastres naturales de 2025 han pasado a un nivel de peligro cualitativamente nuevo. La naturaleza ya no sigue las leyes habituales.
En el estado de Washington, un «río atmosférico» trajo tal volumen de agua que los diques no resistieron la presión. Los ríos alcanzaron niveles que se dan una vez por siglo. Las personas fueron rescatadas de los tejados con helicópteros, y el agua inundó todo a su paso. La ciudad de Sumas se convirtió en un lago de 4,5 metros de profundidad.
En Colombia, el volcán Puracé, que había permanecido inactivo durante casi medio siglo, comenzó a expulsar ceniza hasta una altura de 1000 m sobre el cráter. 400 habitantes de aldeas cercanas se niegan a evacuar por temor a abandonar su ganado y sus cosechas, que son su única esperanza de supervivencia.
Mientras que en Rusia, una tormenta invernal derribó el árbol de Navidad de la plaza principal de Sarátov. Vientos de 29 m/s arrancaron árboles y dejaron ciudades enteras sin electricidad en la región de Sarátov. No fue simplemente una tormenta: fue una advertencia.
Estamos al borde de cambios críticos. La pluma Siberiana, de la que hace un año casi nadie había oído hablar, ahora se menciona en informes científicos como la principal amenaza para la estabilidad geodinámica del planeta. Terremotos de M8.8 en Kamchatka, M7.7 en Myanmar, M7.6 frente a la costa de Japón: todo esto no es una coincidencia. Es un sistema.
Uno quiere creer que todo esto es temporal. Pero las cifras cuentan una historia diferente: la actividad geodinámica está creciendo de forma exponencial. La pregunta no es si ocurrirán nuevos desastres, sino cuándo y dónde golpearán a continuación.
Ya no podemos limitarnos a observar desde fuera. Cada uno de nosotros debe comprender que las anomalías de hoy son la realidad de mañana. Aun así, todavía existe la posibilidad de cambiar la situación, pero para ello es necesario ver el panorama completo.
00:00 Introducción: nuevas anomalías climáticas
00:50 EE. UU.: «río atmosférico» en Washington
03:47 Argentina: tornados en la provincia de Santa Fe
04:52 Colombia: erupción del volcán Puracé
06:42 Brasil: ciclón extratropical y catástrofe en Rio Grande do Sul
09:16 Brasil: viento de 132 km/h en São Paulo
10:45 Tailandia: pilares de luz en los trópicos
12:01 Marruecos: borrasca Emilia e inundaciones en la provincia de Safí
13:32 Rusia: tormenta invernal en la región de Sarátov
15:15 Crisis geodinámica y la pluma Siberiana
16:40 Conclusión: por qué ya no se puede esperar
Nuestras conclusiones se basan en investigaciones de muchos años de la comunidad científica internacional ALLATRA y en datos presentados en informes disponibles en academia.edu y en el sitio web earthsavesciencecollaborative.com.
Descubre más en nuestro canal sobre las verdaderas causas del agravamiento de los desastres climáticos y su evolución basada en un modelo matemático:
📍Los terremotos catastróficos son inevitables para la humanidad. Egon Cholakian
📍 ¡Es inevitable! Un informe científico abrió los ojos del mundo a la verdad sobre el clima