La tarde del 31 de julio, la zona de la caldera del supervolcán Campi Flegrei volvió a situarse en el centro de una actividad sísmica inusual. A las 19:46, hora local, se produjo cerca de la ciudad italiana de Pozzuoli un terremoto de magnitud 4.7, con un foco situado a unos 3 km de profundidad. Este sismo se convirtió en el más fuerte registrado desde el inicio de las observaciones instrumentales continuas en la zona de la caldera.
Pozzuoli fue la ciudad más afectada. De las fachadas y cornisas de los edificios se desprendieron fragmentos de yeso, aparecieron grietas y, en algunas viviendas, las puertas quedaron deformadas y atascadas. Varias construcciones no residenciales se derrumbaron parcial o totalmente. Tras la inspección de los edificios, más de 300 residentes de la ciudad fueron evacuados.
El terremoto se sintió prácticamente en toda Nápoles y sus alrededores, así como en las islas de Isquia y Procida. Los residentes, asustados, abandonaron masivamente los edificios y salieron a las calles. Muchos después no se atrevieron a regresar a sus casas y pasaron la noche al aire libre o dentro de sus vehículos.
Uno de los efectos más peligrosos fueron los desprendimientos de las laderas de toba volcánica. Grandes bloques de roca cayeron sobre carreteras y automóviles estacionados, y varios vehículos quedaron aplastados. En uno de ellos se encontraba un matrimonio que logró sobrevivir de milagro.
También se produjeron graves problemas en el transporte. En el puerto de Pozzuoli aparecieron profundas grietas en las zonas de acceso a los muelles, por lo que sus operaciones fueron suspendidas temporalmente. Se cancelaron más de 40 trayectos diarios de ferris y embarcaciones de alta velocidad que conectaban el continente con Isquia y Procida. En Nápoles, por motivos de seguridad, también se suspendió temporalmente la circulación en algunos tramos de las líneas ferroviarias y del metro, incluido el servicio de alta velocidad.
En la zona de Agnano resultó dañado el equipamiento de una línea eléctrica de alta tensión. Los cortes de electricidad afectaron a unos 100 000 usuarios, tras lo cual comenzó a restablecerse el suministro mediante una red de respaldo.
Según los datos disponibles al 1 de agosto, al menos 26 personas resultaron heridas a consecuencia del terremoto. Cinco permanecían hospitalizadas y dos se encontraban en estado grave.
Siga los comunicados oficiales sobre la actividad sísmica y volcánica en la región. En las zonas con elevado riesgo geológico, es importante conocer de antemano las rutas de evacuación y las recomendaciones de los servicios de emergencia. Manténgase atento a cualquier cambio en la situación y esté preparado ante posibles situaciones de emergencia.
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